Cuánto cobrar un color: la cuenta que no es el precio del pomo
El precio de un color no sale del costo del pomo: sale de la hora de sillón más la química que se usa, y la cuenta base es (precio − materiales) ÷ horas que te bloquea. El error más caro es cobrar el mismo color a todos los largos, porque un pelo por debajo del hombro puede llevar dos o tres pomos y cuarenta minutos más de aplicación, y esa diferencia sale íntegra de tu margen: conviene tener precio por largo —corto, medio, largo— o un adicional por pomo extra, dicho antes de empezar y no al cobrar. La segunda cuenta que casi nadie hace es la del retoque de raíz contra el color completo: el retoque ocupa la mitad del tiempo y usa un tercio del material, así que si lo cobrás muy cerca del color entero estás dejando plata, y si lo cobrás muy barato tu servicio más frecuente es el que peor te paga. Y como la química es material que no se puede devolver, es el caso donde la seña se justifica sola.
El color es el servicio donde más plata se escapa, y casi siempre por el mismo motivo: se calcula el precio mirando lo que sale el pomo.
El pomo es la parte chica. Lo caro es todo lo demás.
La cuenta que va primero
Antes del precio va esto, igual que en cualquier otro servicio:
(precio − materiales) ÷ horas que te bloquea
Está desarrollada en cuánto te deja cada servicio. La diferencia del color es que las dos variables se mueven al mismo tiempo: el material cambia según el largo y el tiempo cambia según lo que haya que corregir.
Y "materiales" no es solo el tinte. Es el tinte más la oxidante, el papel o el aluminio, los guantes, el shampoo y el tratamiento del lavado. Sumalo una vez, con precios de tu proveedor, y anotalo: es un número que vas a usar todo el año.
El largo es el que te come el margen
Este es el error más caro del rubro, y es silencioso: cobrar el mismo color a todos los largos.
Un pelo corto se resuelve con un pomo. Uno por debajo del hombro puede llevar dos, a veces tres, y además suma entre treinta y cuarenta minutos de aplicación. Si el precio es el mismo, esa diferencia entera sale de tu bolsillo.
Dos formas de arreglarlo, las dos válidas:
- Precio por largo: corto, medio y largo, con tres números publicados.
- Precio base más adicional por pomo extra, dicho antes de empezar.
Lo que no funciona es decidirlo al final, cuando ya usaste el segundo pomo. Ahí el adicional se siente como un recargo sorpresa, aunque sea justo.
Raíz contra color completo
La otra cuenta que casi nadie hace, y la que más mueve el mes.
El retoque de raíz ocupa cerca de la mitad del tiempo de un color completo y usa un tercio del material. Es además el servicio que se repite: la misma clienta vuelve cada cuatro o cinco semanas.
Los dos errores son espejo:
Retoque muy barato. Es el más común. El resultado es que tu servicio más frecuente es el que peor te paga por hora de sillón. Hacé la cuenta por hora del retoque y compará con la del color completo: si da bastante menos, hay plata sobre la mesa.
Retoque muy caro. Si está muy cerca del color entero, la clienta estira las semanas para que le rinda, y pasás de verla cada cinco semanas a verla cada nueve. Perdiste recurrencia, que era el negocio.
Lo que no se cobra nunca
Tres cosas que ocupan sillón y casi siempre salen gratis:
La prueba de mechón y la consulta de color. Quince o veinte minutos de una clienta nueva que todavía no decidió nada. No hace falta cobrarla, pero sí agendarla: si entra sin turno entre dos servicios, se la estás sacando a alguien.
La corrección de un color hecho en la casa. No es un color: es un trabajo técnico que puede llevar el doble y no siempre sale en una sesión. Tiene que tener su propio precio y su propia duración en la agenda.
El lavado y el secado del después. En un color largo pueden ser veinte minutos más. Si tu duración cargada no los incluye, tu agenda está mintiendo y te vas a pasar de horario todos los días.
Acá la seña se justifica sola
El color es el caso más claro de todos, y por una razón concreta: la química es material que ya compraste y que no se puede devolver.
Cuando una clienta no viene a un corte, perdés el hueco. Cuando no viene a un color, perdés el hueco y además tenés el producto comprado, más el tiempo bloqueado que nadie te llena a las cuatro de la tarde de un martes.
Cuánta pedir, y en qué servicios no hace falta, está en cuánta seña cobrar. Para color, la referencia se va al extremo alto del rango justamente por el material.
Cuándo subir el precio
El momento que casi nadie aprovecha es cuando bajás el tiempo. El color que al principio te llevaba dos horas y media, después de un año te lleva dos. Si el precio quedó igual, tu hora de sillón subió sola: eso es la ganancia de haberte hecho buena, y conviene quedársela en vez de usarla para meter una clienta más.
En resumen
- El precio del color sale de tu hora de sillón más la química, no del costo del pomo.
- Cobrá por largo o con adicional por pomo, y decilo antes de empezar.
- El retoque de raíz entre la mitad y dos tercios del color completo: ahí está la recurrencia.
- Poné precio y duración propios a la corrección de color casero.
- Cargá el lavado y el secado dentro de la duración del servicio.
- Pedí seña: la química es material comprado que no se devuelve.